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AUSTRALIA UN VIAJE INOLVIDABLE



En Australia los libros de historia cuentan un pasado que a la mayoría de sus habitantes les gustaría borrar. En 1770 el Capitán James Cook desembarcaba en Bottany Bay para reclamar en nombre de la Corona británica el territorio de Nueva Gales del Sur. Antes de que acabara el siglo XVIII se convirtió en colonia penal a la que llegaron los convictos más peligrosos del Imperio durante los siguientes 70 años, el tiempo que tardaron los nuevos colonos en encontrar oro. La fiebre por tan preciado metal desató otra por descubrir el resto de la isla... y por despojarla de sus legítimos propietarios, el pueblo aborigen. Hoy esa historia no deja de ser eso, una historia.

Y todo gracias al civismo, la amabilidad y el fuerte sentimiento ecologista que reside en sus gentes, sin duda, uno de los monumentos más importantes de Australia.

Es el sexto país más extenso del planeta, y a la vez el de menor densidad de población. De sus 19 millones de habitantes, el 70% se concentran en las diez principales ciudades, la mayor parte de ellas situadas en la costa este. Esto hace que tres cuartas partes de la isla estén deshabitadas. No en vano, el mismo porcentaje del territorio total es árido o semiárido, especialmente en el interior.

Sus más que especiales condiciones de vida, amén de su largo aislamiento del continente hacen que en Australia exista un ecosistema único. Dos terceras partes de las especies de su flora y fauna son autóctonas. Entre ellas, rarezas biológicas como el koala (lo más parecido a un peluche que hay en el reino animal, con permiso del oso panda, claro), el canguro, el emu (un gran ave parecido al avestruz) o el ornitorrinco, un mamífero nocturno con pico de pato y que además pone huevos.

El parque nacional de Kakadu
Australia alberga unos quinientos parques naturales, casi un siete por ciento de su superficie, perfectamente conservados gracias a la conciencia cívica de la población. Se pueden visitar en cualquier momento del día e incluso se permite la acampada libre en la mayoría de ellos, sin mayores restricciones que el sentido común. Desafortunadamente, existe un riesgo latente en la mayoría de ellos, los incendios forestales.

SYDNEY Y LAS GRANDES CIUDADES
Sydney es la ciudad más conocida internacionalmente, pese a no ser ni la capital (Canberra) ni el centro económico y cultural (Melbourne).

"La ciudad del eterno sol es un buen ejemplo de la pasión australiana por el agua. Todos los núcleos urbanos importantes están en la costa, a excepción de Canberra, levantada a orillas de un lago"

Sydney fue el primer asentamiento colonial británico. Pese a ser en extensión comparable a cualquier otra metrópoli, lo que la diferencia de las demás, y la hace un lugar ideal para vivir, es la ausencia de atascos, prisas y estrés, una palabra esta última que no cabe en su vocabulario.

La ciudad presenta una armonía perfecta entre espacios abiertos y torres de oficinas. El magnífico Harbour Bridge da la bienvenida a los viajeros, siendo visible casi desde cualquier punto de Sydney. Se puede escalar, y desde su punto más alto se obtiene una panorámica privilegiada de su puerto, el más bello del mundo, y, cómo no, de su emblema, el Opera House.

Skyline de Perth, prototipo de ciudad australiana
La ciudad del eterno sol (340 días al año) es un buen ejemplo de la pasión australiana por el agua. Todos los núcleos urbanos importantes están en la costa, a excepción de Canberra (levantada a orillas de un lago). Los australianos necesitan dosis diarias de sol y playa. A pocos minutos del centro urbano, Bondi Beach. Allí se congregan los mejores surfistas sedientos de público. Y es que el surf en Australia es más que un deporte, un modo de vida.

De las grandes ciudades sólo Darwin y Perthrompen la hegemonía de la costa este. La primera, en el norte del país, tiene el honor de ostentar el récord de consumo de cerceza per cápita en Australia, y probablemente en el mundo, con 250 litros anuales. Darwin sufrió un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial (por los mismos escuadrones que atacaron Pearl Harbour) que la arrasó por completo. Hoy en día es la capital administrativa del territorio del Norte.

Por su parte, Perth es la única gran urbe del oeste, prácticamente aislada del resto por tierra (a 3.000 kilómetros de Adelaida, la más cercana). Para llegar allí desde cualquier otro punto del país se hace tremendamente necesario el uso del avión o del barco (existen cruceros que van de costa a costa). Cruzar el país en automóvil requiere atravesar varios desiertos en los que el peligro no es tanto el calor, como quedarse sin gasolina. Es costumbre entre los habitantes de esta región proveerse de bidones extra de agua y gasolina.

Perthes la urbe más rica de Australia, y como peculiaridad ofrece transporte público gratuito tanto para residentes como para visitantes. Pese a ello, gran parte de sus ciudadanos van a trabajar en bicicleta o andando.


EL "GRAN CENTRO ROJO"

Las Devils Marbles
Llamado así por el color de la tierra en esta zona. También es conocido como el Outback. Es el verdadero corazón de Australia, y aquí están la mayoría de los lugares sagrados del pueblo aborigen.  La naturaleza aquí ha deparado caprichosas formaciones, como la roca curva de Hyden, una pared de granito cóncava debido a la incidencia del viento.

Pero sin duda, el más conocido de todos es Ayers Rock, o Uluru, su nombre en lengua anangu. Una descomunal roca que emerge de una gran llanura desafiando la lógica. Para los aborígenes, Uluru es obra de los gigantes, seres ancestrales que vagaban por el mundo en el período de la creación, lo que llaman la Era del Sueño.

EL SALVAJE OESTE
El Territorio del Oeste ocupa la tercera parte de la “isla-continente”, pero sólo está habitada por dos millones de personas, el ochenta por ciento de ellas en Perth. Este salvaje oeste tiene las playas más hermosas y las más largas, hasta de cien kilómetros. En ellas los Bondi y Bells Beach en busca de la ola perfecta.

"Las carreteras en el Oeste cumplen una doble función: circular y aterrizar. Las grandes distancias dificultan los traslados en caso de emergencia. Por eso se creó el cuerpo de los Flying Doctors: médicos volantes"

Su interior es inhóspito. El Gran Desierto Victoria y el Nullarbor (topónimo que procede del latín, sin árboles) deparan vastas llanuras sin habitantes. Las carreteras forman rectas de hasta 125 kilómetros (la más larga del mundo) porque cumplen una doble función. Sirven para circular y para aterrizar. Las grandes distancias dificultan los traslados en caso de emergencia. Por eso se creó el cuerpo de los Flying Doctors, literalmente médicos volantes, que cubren grandes distancias a diario.

Surfing en las playas australianas
El Oeste también tiene su arrecife. Aunque de mucho menor tamaño, no llega a 250 kilómetros de extensión, su principal atractivo es su cercanía con la línea de la costa, doscientos metros en su punto más próximo. Muy cerca de allí se encuentra Shark Bay, uno de los mejores lugares para nadar al lado de tiburones ballena, los peces más grandes que existen. Pese a su aspecto amenazador (18 metros de longitud) son tan pacíficos como los delfines, no recelan de la presencia humana y sólo se alimentan de plancton. Nada que ver con ellos tienen la mayoría de los tiburones que surcan estas aguas, un peligro real en toda su geografía y que cada año se cobra víctimas.

TASMANIA, UN MUNDO APARTE
A diferencia del resto del país, la isla de Tasmania tiene un clima puramente tropical. Cubierta de frondosos bosques, las precipitaciones son abundantes, y las temperaturas bajan sensiblemente cuanto más al sur se viaje (es el punto de Oceanía más cercano al círculo antártico). Es un destino ideal para los deportes de aventura. Desde el rafting, a la escalada, pasando por la espeleología y el senderismo, todas las disciplinas son posibles en la única compañía de la fauna local. Por ejemplo, el diablo de Tasmania, que muy poco tiene que ver con su versión animada.

No es fácil encontrar argumentos que desaconsejen un viaje a Australia. Dejando a un lado su peligrosa fauna, que puede ser evitada con un comportamiento mínimamente responsable, y los incendios forestales, el mayor inconveniente es su lejanía. Ello hace que Australia requiera una estancia relativamente prolongada para poder visitarla en condiciones. Eso lo aleja del alcance de muchos bolsillos. Pero sabiendo que la recompensa son playas cuyo fin la vista no abarca, formaciones naturales imposibles, unos anfitriones sin parangón y la posibilidad de ver todo ello sin aglomeraciones y casi en la más absoluta soledad, todo lo demás deja de tener importancia.

La moneda es el dólar australiano.
Para más información:


LA GRAN BARRERA DE ARRECIFES
Es el paraíso de los amantes del buceo y de la fotografía submarina. La Gran Barrera es la única estructura orgánica visible desde la Luna. Se extiende a lo largo de 2.300 kilómetros paralelamente a la costa de la región de Queensland. Su origen son los esqueletos calcáreos de corales depositados a lo largo de millones de años. Aún hoy continúa en expansión, gracias a las favorables condiciones de las aguas del Pacífico sur. Los nuevos corales crecen sobre los antiguos formando un entorno de belleza incomparable en el que viven unas 1.200 especies marinas diferentes.

La Gran Barrera es motivo de orgullo para los australianos y es uno de sus principales reclamos turísticos. Se puede visitar de todas las formas imaginables. Desde el aire: A bordo de un hidroavión o un helicóptero, se pueden observar las curiosas formas de las afloraciones que llegan a tocar la superficie del océano. Desde tierra: Numerosos complejos hoteleros de todas las categorías se han construido en las islas que salpican el litoral de Queensland. Como las setenta y cuatro Whitsundays Islands, la isla Hayman o Hamilton. Algunas de estas edificaciones tienen sus cimientos en la misma Barrera, por lo cual pueden presumir de albergar en sus sótanos los mejores acuarios del mundo.

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