Gracias por su visita.

31 de agosto de 2017

LO QUE SUCEDE EN TU CUERPO CUANDO BEBES UNA LATA DE GASEOSA.

Primeros 10 minutos:
10 cucharadas pequeñas de azúcar golpean tu cuerpo, 100% del total recomendado diariamente. No vomitas inmediatamente por el dulce extremo, porque el ácido fosfórico corta el gusto.

20 minutos:
El nivel de azúcar en la sangre explota, provocando un chorro de insulina. El hígado responde transformando todo el azúcar que recibe en grasa (Es mucho para este momento en particular).

40 minutos: 
La absorción de cafeína está completa. Tus pupilas se dilatan, la presión sanguínea sube, el hígado responde bombeando más azúcar en la corriente sanguínea. Los receptores de adenosina en el cerebro son bloqueados para evitar mareos.

45 minutos:
El cuerpo aumenta la producción de dopamina, estimulando los centros de placer del cuerpo. (Físicamente, funciona como con la heroína.)

50 minutos: 
El ácido fosfórico empuja calcio, magnesio y zinc para el intestino grueso, aumentando el metabolismo. Las altas dosis de azúcar y otros edulcorantes aumentan la excreción de calcio en la orina, o sea, está orinando sus huesos, una de las causas de la OSTEOPOROSIS.

60 minutos:
Las propiedades diuréticas de la cafeína entran en acción. Orinas. Ahora está garantizado que eliminarás más calcio, magnesio y zinc, de los cuales tus huesos necesitarían.

A medida que la onda baja sufrirás un choque de azúcar. Te pondrás irritado. Ya habrás eliminado todo lo que estaba en el refresco, pero no sin antes haber eliminado junto, cosas de las cuales necesitará tu organismo.
 
Prefiera jugos naturales. Tu cuerpo te lo agradecerá.

NOTA: TODO EXTREMO ES MALO, SIMPLEMENTE CONTROLE EL CONSUMO DE GASEOSAS.

NO HAY NADA MEJOR QUE UNA HAMBUEGUESA O UNA PIZA CON UNA COCACOLA BIEN FRIA.

EN MI CASA ME ENSEÑARON.

En mi casa me enseñaron bien. Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.

Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá. Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... ni siquiera papá. Astuta mi viejita, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa. No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue.

El respeto por la autoridad de Papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi Mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas. Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”. Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera. Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente.

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible. El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo. Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir. Así fue en mi casa.

Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si se me permite decirlo).

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia, estaba patas para arriba. Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad. En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad. Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato. Las reglas eran claras. Los castigos eran claros.

Así fue en mi casa. Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar. Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo. Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA. Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes. La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal ahora es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza. La insolencia hace un culto de cuatro principios:

- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación. La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos. Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.  Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas? Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?

Yo se lo voy a contestar. PORQUE ES MÁS CÓMODO y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

ORACIÓN A JESÚS POR LOS ALIMENTOS.

GRACIAS JESÚS POR LOS ALIMENTOS.
Gracias Jesús te doy por los alimentos que acabo de comer, te pido una bendición para la persona que lo preparo puesto que lo hizo con mucho amor, y también te pido una bendición para todas las personas que lo comieron, permite que estos alimentos hagan bien a los niños y a todos. Amen.

CONCILIAR EL SUEÑO

 Lo que ocurre, doctor, es que en mi caso, los sueños vienen por ciclos temáticos. Hubo una época en la que soñaba con inundaciones. De pronto los ríos se desbordaban y anegaban los campos, las calles, las casas y hasta mi propia cama. Fíjense que en mis sueños aprendía a nadar y gracias a eso sobreviví a las catástrofes naturales. Lamentablemente, esa habilidad tuvo una vigencia sólo onírica, ya que un tiempo después pretendí ejercerla, totalmente despierto, en la piscina de un hotel y estuve a punto de ahogarme.

Luego vino un periódo en que soñé con aviones. Más bien, con un solo avión, porque siempre era el mismo. La azafata era feúcha y me trataba mal. A todos les daba champan, menos a mí. Le pregunté por qué y ella me miró con un rencor largamente prolongado y me contestó: «Vos sabés bien por qué». Me sorprendió tanto aquel tuteo que casi me despierto. Además, no imaginaba a qué podía referirse. En esa duda estaba cuando el avión cayó en un pozo de aire y la azafata feúcha se desparramó en el pasillo, de tal manera que la minifalda se le subió y pude comprobar que abajo no llevaba nada. Fue precisamente ahí cuando me desperté, y, para mi sorpresa, no estaba en mi cama de siempre sino en un avión, fila 7 asiento D, y una azafata con rostro de Gioconda me ofrecía en inglés básico una copa de champán. Como ve, doctor, a veces los sueños son mejores que la realidad y también viceversa. ¿Recuerda lo que dijo Kant? «El sueño es un arte poético involuntario.»


En otra etapa soñé reiteradamente con hijos. Hijos que eran míos. Yo que soy soltero y no los tengo ni siquiera naturales. Con el mundo como está. Me parece un acto irresponsable concebir nuevos seres. ¿Usted tiene hijos? ¿Cinco? Excuse me. A veces digo cada pavada.

Los niños de mis sueños eran bastante pequeños. Algunos gateaban y otros se pasaban la vida en el baño. Al parecer, eran huérfanos de madre, ya que ella jamás aparecía y los niños no habían aprendido a decir mamá. En realidad, tampoco me decían papá, sino que en su media lengua me decían «turco». Tan luego a mí, que vengo de abuelos coruñeses y bisabuelos lucenses. «Turco vení», «Turco, quero la papa», «Turco, me hice pipí». En uno de esos sueños, bajaba yo por una escalera medio rota, y zas, me caí. Entonces el mayorcito de mis nenes me miró sin piedad y dijo: «Turco, jodete». Ya era demasiado, así que desperté de apuro a mi realidad sin angelitos.


En un ciclo posterior de fútbol soñado, siempre jugué de guardameta o golero o portero o goalkeeper o arquero. Cuántos nombres para una sola calamidad. Siempre había llovido antes del partido, así que las canchas estaban húmedas y era inevitable que frente a la portería se formara un laguito. Entonces aparecía algún delantero que me fusilaba con ganas y en primera instancia yo atajaba, pero en segunda instancia la pelota mojada se escabullía de mis guantes y pasaba muy oronda la línea de gol. A esa altura del partido (nunca mejor dicho), yo anhelaba con fervor despertarme, pero todavía me faltaba escuchar cómo la tribuna a mis espaldas me gritaba unánimemente: traidor, vendido, cuánto te pagaron y otras menudencias.

En los últimos tiempos mis aventuras nocturnas han siso invadidas por el cine. No por el cine de ahora, tan venido a menos, sino por el de antes, aquél que nos conmovía y se afincaba en nuestras vidas con rostros y actitudes que eran paradigmas. Yo me dedico a soñar con actrices. Y qué actrices: digamos Marilyn Monroe, Claudia Cardinale, Harriet Anderson, Sonia Braga, Catherine Deneuve, Anouk Aimée, Liv Ullmann, Glenda Jackson y otras maravillas. (A los actores, mi Morfeo no les otorga visa.) Como ve, doctor, la mayoría son veteranas o ya no están, pero yo las sueño como aparecían en las películas de entonces. Verbigracia, cuando le digo a Claudia Cardinale, no se trata de la de ahora (que no está mal) sino la de La ragazza con la valiglia, cuando tenía 21. Marilyn, por ejemplo, se me acerca y me dice en un tono tiernamente confidencial: «I don't love Kennedy. I love you. Only you». Sepa usted que en mis sueños las actrices hablan a veces en versión subtitulada y otras veces dobladas al castellano. Yo prefiero los subtítulos, ya que una voz como la de Glenda Jackson o la de Catherine Deneuve son insustituibles.


Bueno, en realidad vine a consultarle porque anoche soñé con Anouk Aimée, no la de ahora (que tampoco está mal) sino la de Montparnasse 19, cuando tenía unos fabulosos 26 años. No piense mal. No la toqué ni me tocó. Simplemente se asomó por una ventana de mi estudio y sólo dijo: «Mañana de noche vendré a verte, pero no a tu estudio sino a tu cama. No lo olvides». Como voy a olvidarlo. Lo que yo quisiera saber, doctor, es si los preservativos que compro en la farmacia me servirán en sueños. Porque ¿sabe? no quisiera dejarla embarazada.

30 de agosto de 2017

LO QUE DEBE HACER UN LÍDER.

Ser líder es una condición que se puede enseñar y desarrollar, es accesible a cualquier persona que manifieste el deseo de aprenderlo y realice esfuerzos serios para lograrlo.

La necesidad del liderazgo directivo efectivo y la dificultad de proporcionarlo han aumentado con rapidez debido a la creciente dificultad de la vida organizacional.

Así lo señala el artículo "Cómo afecta la relación del empleado con ellíder a su compromiso con la organización" de la revista UniversiaBusiness Review.

De esta manera, los líderes exitosos tienen la capacidad de comunicarse de modo eficaz con los empleados. Estas personas tienen presente una visión mucho más amplia del futuro, y generan entusiasmo y compromiso en otros.

Así mismo, los buenos líderes confieren un punto de unión entre las personas, son una pieza fundamental para repartir responsabilidades, brindar apoyo emocional y ofrecer consejos.

Sin embargo, cuando estas cualidades se transforman en aspectos negativos, empiezan los problemas.

Los errores que no debe cometer

FinazasPersonales.com.co reunió algunas recomendaciones sobre lo que no debe hacer un buen líder:

- No trate de forma injusta a sus colaboradores.

- Use la comunicación para motivar y estimular, y no, para criticar o desmeritar.

- Reparta las responsabilidades basándose en el desempeño de su colaborador y no en sus preferencias. Genere oportunidad para todos.

- No se creea un Dios, un árbitro o un ser sobrenatural.

- El carisma solo puede ser despertado o probado y no aprendido o inculcado.

- Usted posee autoridad para tomar decisiones o influir en ellas, pero tómelas de forma favorable.

- No permitir mayor participación de las personas que lo rodean (opiniones, comentarios, ideas, etc). Recuerde que gana más cuando aprovecha las buenas ideas.

- No abuse de su sabiduría ¡Compártala!.

- No crea que sus puntos de vista y sus elecciones son siempre las más acertadas. Usted no es un experto decisor.

- No ridiculice o critique duramente.

- Deje a un lado el orgullo y sea más humano.

- No tenga miedo a la crítica de los demás y escuche con mentalidad abierta.

- No tenga una visión sesgada. Analice todas las perspectivas de la realidad y trate de encontrar soluciones que representen un equilibrio de posturas.

- No se “cuelgue medallas” a costa de los demás.

- Los líderes deben separar lo personal de lo profesional.

- Tomar decisiones que no estén plenamente justificadas.

Posición de liderazgo

En ciertas ocasiones, hay que tomar decisiones rápidas y no es posible la participación de todos los colaboradores. En estos casos, el líder debería explicar bien su forma de proceder para no perjudicar el ambiente social en el que vive.

Asimismo, esta persona debe ser justa, en el sentido de no cambiar los criterios de decisión de las personas a las que afecta la decisión, sin que esté plenamente justificado y ser coherente, en el sentido de no predicar una cosa y hacer otra.

Por último, no se debe olvidar que el verdadero líder es el que busca el interés general de la organización. Pensar más en intereses particulares siempre resulta conveniente.


Para mantener una posición de liderazgo, una persona debe permitir que otras obtengan satisfacciones que, de lo contrario, no estarían a su alcance. A cambio, las personas a su lado lo respaldarán para obtener las metas que se impongan.

ALGUNAS PALABRAS DE BUDA.


Cuando no tengas nada importante que decir, guarda el noble silencio. Si no puedes mejorar lo dicho, por otros, guarda el noble silencio.

Una vez hemos pronunciado las palabras, nos hacemos presos de las mismas. Vigila tus palabras.

A veces el hombre no puede controlar las circunstancias, pero siempre puede controlar su propia mente.

He aquí la suprema sabiduría y la más noble: conocer la aniquilación de todo el sufrimiento. He aquí la suprema paz y la más noble: el apaciguamiento de la avidez, del odio y de la ofuscación.

La vida de pureza no se practica para conseguir fama, honores ni provecho, ni para lograr una moralidad, conocimiento y visión perfectos.


La definitiva liberación de la mente, esta y solo esta es la finalidad de la vida de pureza, esta es su esencia, esta es su consumación.

LETRA DE LA CANCION PORQUE ES TAN CRUAL EL AMOR

No se acaba el amor
solo con decir adiós
hay que tener presente
que el estar ausente
no anula el recuerdo
ni compra el olvido
ni nos borra del mapa

El que tu no estes
no te aparta de mi
entre menos te tengo
mas te recuerdo
aunque quiera olvidarte
estas en mi mente
y me pregunto mil veces

¿por que es tan cruel el amor?
que no me deja olvidar
que me prohibe pensar
que me ata y desata
y luego de a poco me mata
me bota, levanta y me vuelve a tirar

¿por que es tan cruel el amor?
que no me deja olvidar
porque aunque tu ya no estes
se mete en mi sangre
y se va de rincon en rincon
arañandome el alma
y rasgando el corazon

¿por que es tan cruel el amor?
no se acaba el amor
solo porque no estas
no se puede borrar
asi por asi, nuestra historia
seria matar la memoria
y quemar nuestras glorias

¿por que es tan cruel el amor?
que no me deja olvidar
que me prohibe pensar
que me ata y desata
y luego de a poco me mata
me bota, levanta y me vuelve a tirar

¿por que es tan cruel el amor?
que no me deja olvidar
porque aunque tu ya no estes
se mete en mi sangre
y se va de rincon en rincon
arañandome el alma
y rasgando el corazon

¿por que es tan cruel el amor?

SEÑALES DE QUE ESTAMOS AGOTADOS

Ponga atención a las siguientes señales de que muestran que estamos "quemados" y hay qué hacer algo al respecto:

1 Si usted ve los fines de semana y las vacaciones como una oportunidad para descansar y dormir.
Si usted espera las vacaciones porque no desea hacer nada sino tan sólo estar en un período de estado vegetativo… usted está “quemado”. El tiempo libre debería ser divertido, de aventura, estimulante. Todos tenemos quehaceres, pero si todo lo que piensa es en sentarse en el sofá y escaparse de la tortura, usted necesita realizar cambios. ¿Qué hacer? Planifique algo. No importa lo que sea; sólo asegúrese de que sea algo activo. Vaya a caminar. De un paseo. Vaya a una obra teatral o vea una película. Quédese en algún lugar de la noche a la mañana. Haga algo –haga cualquier cosa– que usted normalmente no realice. No se preocupe por los asuntos hogareños. Luego intente planificar (sí, planificar) al menos una cosa que usted hará cada día sólo para usted mismo. Cada día es el mismo cuando usted no tiene nada que esperar. La monotonía es la madre del agotamiento mental.

2. Usted sale del trabajo pensando que “esto es todo lo que puedo aguantar por hoy”.
Todos tenemos que ir a casa en algún momento (incluso si el término “casa” significa subir un montón de escaleras). Pero el cómo usted se va a casa significa todo: si se va porque usted ha alcanzado su límite, entonces permite demasiados dolores de cabeza, problemas y que ocurran crisis de manera diaria –o usted se ha alejado del trabajo que deseaba hacer cuando tomó el empleo o comenzó la empresa. ¿Qué hacer? Guárdese para sí mismo algo divertido y realícelo antes de abandonar el puesto de trabajo. Si usted maneja un negocio, escoja algo gratificante: revisar recibos diarios, verificar a fondo el feedback en línea (ojalá que haya uno positivo), charle brevemente con los empleados, planifique su próxima jugada… Salga siempre con una nota positiva. Nunca guarde para sí mismo los asuntos difíciles para lo último; la manera de salir del trabajo nos prepara para el próximo día.

3. Cuando usted se encuentra en casa está pensando acerca del trabajo –pero no de buena manera.
Todos nos llevamos el trabajo a casa, aunque sólo sea en nuestras mentes. ¿En qué piensa? ¿Piensa en que algo podría salir mal? ¿Está enfrascado en los conflictos interpersonales o en la falta de oportunidad? Algunos aspectos del trabajo son divertidos; la clave es pensar en ellos. ¿Qué hacer? No espere a que nadie le ayude a encontrar la diversión en lo que usted realiza (usted realmente esperará demasiado). Piense en algo que desee hacer de forma diferente: un nuevo proyecto, una nueva ramificación en su organigrama– lo que sea. Cuando piense en el trabajo oblíguese a sí mismo a pensar en lo que desea hacer en vez de en lo que tiene que hacer.

4. El teléfono ya no es su amigo.
Un teléfono que repica debería sonar como una oportunidad: para realizar una venta, para ayudar a alguien en necesidad, resolver un problema, convertir algo positivo en negativo… pero no si se está “quemado”. Entonces un teléfono que repica (o una alerta de correo electrónico) suena como la fatídica música del film Tiburón antes de que el escualo aparezca. ¿Qué hacer? Coloque un trozo de cinta adhesiva sobre el identificador de llamadas, haga lo que sea para evitar que las llamadas caigan en el correo de voz… En pocas palabras, conteste el teléfono. Incluso si lo ha arruinado todo, ninguna llamada es tan mala como se la imaginaba. Contestar el teléfono le permite convertir una situación mala en algo más positivo. Si llega a contestar o no, el problema todavía existe hasta que se enfrente a él. Manténgase trabajando y con el tiempo casi todas las llamadas que reciba serán positivas.

5. Usted contrata o asciende prácticamente a todo el mundo.
Contratar o ascender a un empleado debería ser algo tan emocionante para usted como lo es para ellos. Piénselo: usted obtiene nuevas habilidades y experiencia de otros. Excelente, ¿verdad? No lo es si se está “quemado”; entonces usted ve a cada nuevo empleado como a cualquiera que podría realizar el trabajo y a cada ascenso como una vacante abierta llena. ¿Qué hacer? Luego de seleccionar al mejor candidato, tómese unos minutos para reflexionar acerca de por qué lo escogió. Présteles una particular atención a las habilidades o comportamientos que los colocaron en la cima –eso es lo primero que debería atrapar. Si un empleado es un programador sobresaliente, póngalo a trabajar de inmediato en la nueva aplicación que necesita. Usted los contrató o ascendió por una razón; ¡Deles rienda suelta! Su empresa gana y también su actitud. Y hablando de ganar…

6. Usted ha dejado de pensar acerca de ganar. Admítalo.
Todos intentamos ganar. Todos queremos tener éxito, ser ascendidos, construir una empresa más grande… todos somos competitivos de alguna manera. Si usted ha dejado de pensar acerca del siguiente nivel entonces mentalmente se encuentra atrapado en la rutina –y su carrera también. ¿Qué hacer? Dé un paso atrás y piense acerca de lo que una vez quiso lograr. ¿Esos objetivos todavía son reales? Si no, cree nuevas metas y objetivos. Si de verdad no existe la forma de ir en ascenso en su actual empresa o profesión es probable que sea tiempo de seguir adelante, por muy doloroso que esto sea.

7. Usted piensa que todo el mundo la tiene fácil.
La perspectiva es la primera baja del agotamiento mental. Pierda la perspectiva y usted piensa que las personas y empresas a su alrededor obtienen todas las oportunidades. En el fondo, usted sabe que no es verdad, pero usted se encierra en la “tierra del pobre de mí” debido a que aceptar que los demás la tienen también difícil –aunque de alguna forma están teniendo éxito– significa que el problema es usted. ¿Qué hacer? Acepte que el problema es usted –no de una manera depresiva sino liberadora. Esto instantáneamente le dará el control para encontrar una solución (cuando se culpa a los demás, ¿qué puede hacer usted?). Todo el mundo la tiene difícil. Todo el mundo lucha. Todo el mundo es impactado por las fuerzas que están fuera de su control. No hay problema: ¿Qué hará al respecto? Nadie la tiene fácil, pero a las personas que aceptan la responsabilidad de su futuro se les hace más fácil que aquellos que no lo hacen. Usted está al mando –y eso es algo bueno.


NOTA:
CONSULTE A SU MEDICO PORQUE PUEDEN EXISTIR PROBLEMAS EN SU CUERPO Y MENTE QUE LO PUEDEN ESTAR AFECTANDO.

NO TODO EN LA VIDA PUEDE SER SOLO TRABAJO Y DESCANSO. BUSQUE AYUDA ESPIRITUAL

29 de agosto de 2017

SANCOCHO DE ÁCIDO, CARBÓN Y MERCURIO

El alcatraz que vuela entre mis sueños lleva en su enorme pico una quimera... (Walt Whitman, Hojas de hierba).

Una mañana de mayo pasado, los viejos madrugadores del pueblo de Marytown, perdido en las costas que bordean el sudeste de los Estados Unidos, se levantaron como todos los días a echarles unas migajas de pan a los pájaros marinos que merodean con mansedumbre por los patios y que se han ido convirtiendo en sus amigos.

Lo que vieron los dejó espantados: las gaviotas de cabeza negra, que son tan bellas, también tenían negro el plumaje. Del pico les goteaba una mancha babosa. No podían levantar el vuelo de la arena, con las patas hundidas en una masa de chapapote pastoso, como el asfalto cuando se derrite. Una de las gaviotas miró a la gente pidiendo ayuda.

Según cuentan los testigos, más allá de la playa, cerca del río, tres garzas morenas habían muerto con los ojos despepitados. El guiso espantoso que navegaba corriente abajo, matando todo lo que se le atravesara, era la mezcolanza de petróleo crudo de la empresa British, que cayó pocos días antes a las aguas del Golfo de México.

A esa misma hora los alcatraces de la bahía de Santa Marta, al norte de Colombia, desayunaban su ración cotidiana de buñuelos de carbón. El periodista Antonio José Caballero, grabadora en mano, esperaba en la playa el regreso de los pescadores que habían salido a trabajar temprano. Mientras aguardaba, la cámara de su teléfono celular retrató la pala enorme de un barco carbonero que arrojaba al mar el polvo negro que sobró en las bodegas.

A esa misma hora, en las playas legendarias de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura, los lancheros de cabotaje que llevan carga y pasajeros por los pueblos que se arraciman en las orillas del Pacífico limpiaban sus motores preparándose para un nuevo día de trabajo. Como si fuera la cosa más natural del mundo, arrojaban al mar el contenido de unos tanques repletos de residuos de gasolina, queroseno y diésel. Un langostino magnífico, que medía un jeme, iniciaba el día tomándose su primera taza de combustible. Cuando vi la fotografía en El País de Cali me dieron ganas de echarme a llorar.

A esa misma hora, en la zona industrial de Cartagena de Indias, abierta sobre la bahía del Caribe resplandeciente, los trabajadores de una compañía empacadora se sentaron a desayunar en los comedores de su empresa. En ese momento volvieron a ver, como venía sucediendo en las mañanas más recientes, que una nata de tizne cubría la superficie del café con leche, y que una mermelada negra, tan semejante al betún de limpiar zapatos, se había pegado al pan y al queso blanco.

Entonces, no aguantaron más. Se levantaron todos, sin que nadie los hubiera convocado, y comenzaron a golpear los platos contra los mesones. La algarabía se oyó en media ciudad. Las autoridades ambientales ordenaron el cierre de un muelle vecino, que se dedica a cargar carbón a cielo raso, sin mayores precauciones ni cuidados, sin tubos cerrados ni conductores protegidos. Seis días después el muelle fue reabierto.

 A esa misma hora, en la región acuática de La Mojana, que cubre un gigantesco territorio húmedo de los departamentos de Bolívar, Sucre y Antioquia, bajaban resoplando los ríos Cauca y san Jorge, que se desbordan en caños y ciénagas. El apóstol Ordóñez Sampayo, que se ha gastado la vida defendiendo de la contaminación a campesinos, cosechas y animales, apareció en la plaza de Guaranda con el dictamen médico en la mano: los doctores certificaban que los tres niños que nacieron deformes tenían mercurio en el sistema sanguíneo.

El terrible mal de Minata, como lo saben los japoneses, porque las empresas en cualquier parte del mundo, en Tokio o en Majagual, arrojan porquerías químicas a las corrientes, y primero se pudren las aguas, y después nacen degenerados los peces y los camarones, y después nacen sin ojos los niños cuyas madres, en aquellos caseríos extraviados de la mano de Dios, consumen esa agua y esos pescados.

En las cabeceras de ambos ríos, las compañías mineras, que buscan oro entre la tierra, hacen sus excavaciones con un sancocho de mercurio y ácidos. Arroyos y acequias se llevan el mazacote. Los bocachicos mueren con la boca abierta en los playones. Las espigas de arroz no volvieron a crecer.

En medio del desastre causado por las inundaciones, y como si fuera poco, las yucas harinosas de antes florecen ahora con un hongo químico a manera de cresta. El hambre campea entre los pocos ranchos que no se ha llevado el invierno. Las emanaciones de las lagunas huelen a lo mismo que huele un laboratorio de detergentes.

Hay que decir, también, que los empresarios mineros se defienden diciendo que Ordóñez Sampayo está loco. Claro que está loco: ningún hombre cuerdo expone su pellejo ni dedica su vida entera a defender a un ruiseñor, una mojarra, un plátano pintón, una mazorca de maíz o a una mujer embarazada que carga un fenómeno en el vientre.

Epílogo
Aquella mañana, cuando los pescadores de Santa Marta regresaron a la playa, el periodista Caballero los acompañó en su tarea de descamar y abrirles el buche a los escasos pescados que traían.

-¿Qué es eso? -preguntó, intrigado, al ver unas bolas negras en el estómago de un bagre.

-Carbón, amigo -le contestó uno de ellos, levantando el animal-. Pelotas de carbón. Eso es lo que comen ahora.

Caballero tomó más fotografías y se las llevó a algunos funcionarios de la industria carbonera.

-No se preocupe -le contestó el gerente-. Vamos a construir un nuevo muelle de última generación.

-No lo dudo -dijo el reportero, con una mueca de dolor que parecía sonrisa-. No lo dudo: será la última generación.

 El día que Caballero me contó esa historia, y me enseñó sus fotografías, ya no sentí ganas de echarme a llorar, como la vez aquella del langostino bañado en combustible.

Lo que sentí ahora fue rabia. Cuando ya no quede una sola hoja de acacia, cuando el último pulpo haya muerto atragantado con ácido sulfúrico y cuando nuestros nietos nazcan con un tumor de carbón endurecido en la barriga, entonces será demasiado tarde.


Dispondremos de computadores infrarrojos de última generación, pero ya no habrá agua para beber; los celulares de rayos láser se podrán comprar en las boticas, pero el sol no volverá a salir; los niños encontrarán el algoritmo de 28 a la quinta potencia con solo cerrar los ojos, pero dentro de 20 años no sabrán de qué color era una golondrina.

REGRESAR AL AMOR ES NUESTRA MÁS URGENTE NECESIDAD.

Mientras no nos hagamos conscientes de nuestras carencias, compulsiones, adicciones, ciclos sin cerrar, resentimientos, miedos (los que heredamos de nuestros padres y los que fabricamos nosotros)… en fin, mientras no concienciemos nuestra propia falta de Amor, ¿cómo vamos a encontrar Amor en el prójimo?

Si no somos imagen y semejanza del Amor… ¿cómo esperamos reflejarlo en nuestras parejas? ¿Cómo vamos a tener la libertad de amar cuando nuestra mente es una cárcel con barrotes templados en el infierno de rencores añejos, soledades actuales, manías indeclinables y terrores futuros? ¿Somos emocionalmente responsables? Nuestra pareja es la respuesta…

Nos llenamos de preguntas tales como:
¿Por qué me cuesta tanto ser feliz?
¿Será que la felicidad me está vedada?”.
¿Por qué he sentido que no valgo nada?
Hago terapia, pero ¿porqué siento que no da resultado?
¿No sé porqué en mi corazón hay un mar de odio, indignación y desolación?
Soy un luchador pero ¿por qué no alcanzo la felicidad?

Para responder a cuestiones tan profundas la respuesta es muy simple: Toda circunstancia no resuelta en nuestra Vida se reduce a un único problema: falta de Amor.

Regresar al Amor es nuestra más urgente necesidad

Debes hacer un viaje en el tiempo, a esa época en que eras apenas un niño o niña: Seguramente, encontrarás cosas en común y otras no te serán familiares.
Cosas como la a muerte de un ser querido, la separación de los padres, una relación de pareja disfuncional, relaciones afectivas muy pobres falta de espiritualidad, sentimientos de ira, épocas de infinita tristeza, graves enfermedades.

Debes encontrar que cosas marcaron tu vida en forma negativa, porque  nuestra manera de relacionarnos con los demás fluye a partir de lo que aprendimos en la infancia de nuestros padres.

Las cosas no tienen porqué ser iguales para todos. La decisión de regresar al Amor o exiliarse de Él siempre es nuestra.

Mientras no nos hagamos conscientes de nuestras carencias, compulsiones, adicciones, ciclos sin cerrar, resentimientos, miedos (los que heredamos de nuestros padres y los que fabricamos nosotros)… en fin, mientras no nos concienticemos de nuestra propia falta de Amor, ¿cómo vamos a encontrar Amor en el prójimo?

Si no somos imagen y semejanza del Amor… ¿cómo esperamos reflejarlo en nuestros hijos y en nuestras parejas?

¿Cómo vamos a tener libertad para amar cuando nuestra mente es una cárcel sellada con barrotes en el infierno de rencores añejos, soledades, manías y miedos?

Nuestras relaciones de pareja (o la ausencia de ellas) no son más que un fiel reflejo de nuestra realidad interior.

Extendemos la guerra que hay en nuestra Alma, en nuestro corazón, escogemos a nuestro más fiel y fiero contrincante… ¡Para odiarnos hasta que el divorcio, el tedio o la muerte nos separen!

El Amor no llega a nuestra Vida porque no somos Amor.

Esta historia te puede resultar conocida, porque hoyen día se repite con frecuencia en muchas parejas:
1 Te enamoras de la persona indicada.
2 Todo es fiesta en los inicios.
3 Luna de miel de tres meses.
4 Unos meses de ensueño.
5 Comienzan a aflorar los fantasmas internos y las heridas emocionales de cada quien.
6 Luego vienen interminables discusiones; infinitas argumentaciones y contra argumentaciones.
7 Luego un neurótico afán por tener la razón.
8 Una disputa por ver quién domina al otro.
9 En este punto, la dulzura inicial ya ha degenerado en un trato hosco, abiertamente hostil; cotidianidad del insulto, adicción al sarcasmo;
10 Uno o dos años después, la relación termina de manera abrupta: Una rabieta; una acalorada discusión, alguno se aleja argumentando que no desea volver a ver al otro
11 Una última llamada telefónica
12 Un intempestivo corte de una llamada.

La respuesta a todo esto es simple: Si el Amor no llega a mi Vida es porque yo mismo no soy Amor.

¡Los responsables nomos nosotros y nadie más!. Tenga en cuenta que la palabra es “responsable” y no “culpable”, porque ser “responsable” es la persona que es capaz de dar respuesta a las situaciones de la Vida. Si se utiliza el rol de “culpable” quiere decir que ya no es capaz de dar respuestas y que lo único que merece es un contundente castigo.

Confucio decía que “un error es una equivocación que no ha sido corregida”. Esa es la saludable perspectiva del Amor (y la del Dios que es Amor). Nuestras fallas deben ser corregidas, no castigadas. En tal sentido, cuando observemos que algo no funciona en nosotros, ¡por favor!, no nos culpemos, no nos condenemos, simplemente, corrijamos.

La responsabilidad es una actitud sanadora, que nos hace recuperar nuestro poder personal y nos permite transformar nuestras existencias. La responsabilidad nos instala en el tiempo presente porque no importa lo que hayamos hecho en el pasado: el pasado siempre puede ser trascendido, corregido, dejado atrás. En palabras de Deepak Chopra: “Si pudieras vivir en este instante presente, serías inmensamente feliz”.

La culpabilidad es un sentimiento neurótico que eterniza manías, miedos, adicciones, conflictos y venganzas. Nos desaloja del tiempo presente y nos instala de lleno en los remordimientos del pasado, en los apocalipsis del futuro. Es fuente permanente de dolor; entontece nuestros pensamientos; mutilan nuestra cordura.

Sólo cuando nos damos cuenta de que somos los responsables por los que nos sucede, lo cual incluye nuestras relaciones sentimentales, es que podemos empezar a hacer drásticas correcciones en nuestro estilo de Vida.

Mientras culpemos a los demás de nuestro caos, en especial, a nuestras parejas, será imposible cambiar nuestra realidad afectiva.

¿Somos emocionalmente responsables? Nuestra pareja es la respuesta… Ella es nuestro espejo.

La mayoría de las relaciones de pareja están constituidas por personas que, hasta ahora, no se han hecho responsables de su realidad mental, emocional y espiritual; no han sanado las heridas heredadas de sus padres ni han concienciado su profunda separación del Amor.

Y cuando nos creemos separados del Amor, se suscita en nosotros una percepción que castra toda posibilidad de unidad con la pareja: nuestra percepción de escasez.

Sí, la verdad es que la gran mayoría de nosotros nos percibimos como seres incompletos. Cunden en nuestra mente cientos y cientos de miedos… y cada miedo (la emoción opuesta al Amor) es un recordatorio de lo incompletos y escasos que somos, es un obstáculo que impide vivenciar el Amor a plenitud.

Para llenar la escasez que experimentamos y encontrar aquellos atributos de los que supuestamente carecemos, nos relacionarnos con una pareja para que nos  ayudemos y nos complementemos. Pero de este tipo de unión nunca surge abundancia: sólo multiplica la escasez. Como no podemos buscar la abundancia en algo donde no hay (Amor) proyectamos en nuestra pareja lo que sí abunda  que son nuestros sentimientos de carencia, privación y culpa.

Cuando nuestra guerra interior se unifica con nuestra novia (o), esposa (o) o compañera (o), creemos que ella/él es quien nos despoja de la Paz que nosotros mismos nos hemos arrebatado.

Así, al proyectar la culpa sobre nuestra pareja, la usamos como amargo substituto del Amor. La culpa extiende nuestras miserias, desdichas, aflicciones… ¡y hace que nuestro infierno personal se convierta en infierno compartido con nuestra pareja!

¿Cómo saber si somos mental, emocional y espiritualmente responsables? Muy fácil: contemplemos en la pareja lo que nuestro Amor ha proyectado… ¡ella es nuestro espejo, nuestra respuesta!

Debemos transformar la miseria afectiva en amorosa abundancia

El río fluye hacia el mar, no al revés. Del manantial mana agua. Nuestra fe puede mover montañas, pero antes, es requisito indispensable que encontremos en nuestro interior ese inmenso poder.

De igual manera, no busquemos el Amor afuera, ¡allí jamás lo descubriremos!: primero hallémoslo dentro de nosotros mismos, sólo así podremos extenderlo hacia los demás.

Pero, ¿cómo hallarlo?
¿Cómo transformar nuestra escasez afectiva en amorosa abundancia?
Bueno, ése puede ser el trabajo de toda una Vida¡o de un instante! Es nuestra decisión.

Este es el trabajo más interesante, divertido y trascendente que puedas emprender en la vida.

Para hallar el Amor, tenemos que despejar los obstáculos que nosotros mismos creamos para separarnos de Él. Sólo eso.

Claro, “sólo eso” puede llevarnos toda una vida.

Y en realidad, no hay “obstáculos” solo es miedo.

El miedo no tiene compasión ni siquiera con sus amigos.
No hay miedo en el mundo que tú mismo no hayas sembrado en él.

El miedo contempla la culpabilidad con la misma devoción que el Amor se contempla a sí mismo

El Amor pasa por alto aquello en lo que el miedo se cebaría.

Lo que el miedo exige, el Amor ni siquiera lo puede ver.

Si reflexionas sobre esto y cambias tu actitud, nunca más verás el miedo y si llega sabrás como manejarlo.

Si haces todo con amor, sólo verás lo bello y lo puro, lo tierno y lo bondadoso: Deberás tener cuidado de que no se escape ningún acto de caridad, ninguna expresión de perdón, ni ningún mensaje de Amor y ninguna expresión de perdón: ¡esto es clave!

Es fácil saber cuándo el miedo está haciendo estragos en nuestra visión del mundo: siempre nos hace sentir culpables, inferiores o muy superiores, o separados del prójimo.

El sistema de pensamiento del Amor te hace percibir al otro como hermano o hermana, ni por encima ni por debajo de ti;

La visión amorosa quita poder a las culpas y trasciende las supuestas diferencias que nos separan de los demás; nos permite asimilar la sensación de ser Uno con el resto de los seres… y sólo desde allí podemos vivir la verdadera experiencia del perdón.

El “falso perdón” también nace del miedo, concede el perdón al victimario “como una gracia” y  con frecuencia, se “perdonan” con ese perdón que nada perdona, que nada olvida, son solo viejos odios acumulados y nuevos odios por venir. De tal suerte que podemos pasar años en una relación de almas separadas unidas para victimizar y victimizarse.   

El auténtico perdón nacido en el seno del Amor es mucho más sencillo: surge cuando nos hacemos responsables de nuestras acciones, trascendemos la adicción de culpar al prójimo y dejamos atrás el juego de jueces y reos, víctimas y victimarios; el verdadero perdón reconoce que lo que supuestamente nos hicieron otros, en realidad, nos lo hicimos nosotros mismos; así las cosas, perdonamos a nuestros semejantes por lo que no nos hicieron… ¡y nos perdonamos a nosotros mismos por no habernos hecho responsables de nuestros asuntos y relaciones en este tiempo presente!

El Amor siempre perdona a sus enemigos.

El perdón siempre será necesario mientras contemples en el prójimo a un contrincante, a un oponente (sobre todo, cuando ese rival es tu pareja); pero cuando nuestra percepción está saturada de Amor incondicional, el perdón deja de ser necesario, pues el Amor es incapaz de contemplar enemigo alguno.

El que es tu enemigo es a quien debes amar. Este es un ser viviente o una cosa que no es sino fruto de tu propia creación

Puedes ver a un enemigo, cuando primero le hayas dado forma y luego contemples el objeto de tu propia concepción

Solo “Ama a tus enemigos” lo cual es idéntico a decir “No tienes enemigos”.
El Amor no mide con la vara de la justicia humana, sino con la misericordia divina.

La única justicia que puedes hacer ahora es la de la misericordia y la caridad hacia todos.

A la mayoría de nosotros nos llevará algún tiempo alcanzar esta visión tan clara de las cosas.

Porque es evidente que cuando nos alejemos del sistema de pensamiento del miedo (basado en la culpa y el ataque) al sistema de pensamiento del Amor (basado en la responsabilidad y el perdón), pasamos por un período de transición, una zona grisácea (como la que muy posiblemente estamos recorriendo la mayoría de nosotros).

Es normal mal porque estamos hartos de fabricar relaciones neuróticas, pero es que aún estamos aprendiendo a manejar el lenguaje del Amor que empieza a manar de nosotros. No se trata solo de establecer “relaciones santas, sino de ser honestos consigo mismos y ser conscientes de ese “mar de odio” interior que aún hay que limpiar, regenerar y sanar.

Al conocer esta forma de vida, el Amor ya está haciendo sentir en ustedes sus benignos efectos: la firme voluntad de romper el ciclo del miedo, la culpa y el desamor; la renuencia a repetir errores y lo más importante, el afán de corregirlos; la actitud de buscar ayuda, en los amigos, en los libros, en los guías, en la oración, en las disciplinas espirituales, y sobre todo en Dios que es Amor.

Luego vendrá un creciente estado de confianza, una gradual curva de mejora (con sus eventuales caídas y retrocesos); finalmente, en la medida que transformemos cada culpa en gozoso aprendizaje, cada rencor en perdón, cada enemigo en amado prójimo, cada miedo en fulgurante alegría, todas las ayudas y requerimientos que necesitemos en nuestro viaje de regreso al Amor aparecerán

El cantautor español José Luis Perales pinta muy bellamente la experiencia del afecto incondicional en esa inmejorable plegaria que es su canción “Por Amor”:

Es hermosa la vida si hay Amor
Es hermoso el paisaje si hay color
Es hermoso entregarse por entero a alguien
Por Amor
Por Amor

Es más corto el camino si somos dos
Es más fácil fundirse si hay calor
Es mejor perdonarse que decir “lo siento”
Es mejor
Es mejor

Por Amor
Es fácil renunciar y darlo todo sonriéndote
Por Amor
Es fácil abrazar a tu enemigo sonriéndole
Por Amor
Es más fácil sufrir la soledad
Por Amor
Es más fácil vivir en libertad



El Amor siempre sonríe cuando perdona y abraza a sus enemigos.

VENCE CON FE TUS MIEDOS, DUDAS Y PREOCUPACIONES.

Tienes poder para vencer a tres enemigos de tu avance espiritual: Miedos, dudas y preocupaciones.

Todos se esfuman con una fe fuerte en ti, en Dios que te ama y en los demás seres humanos.

Una fe firme es el antídoto contra las plagas que te roban la calma y te sumergen en un mar oscuro.

Por eso necesitas alimentar tu fe cada día con todo lo que te ayude a sentirte seguro y calmado.

Fe es la confianza que tienes en que, pase lo que pase, tú puedes manejarlo en sintonía con Dios.

Pero no pienses en un Dios externo sino en la Divinidad que mora en ti. Siente que eres parte de Dios.

Si de verdad lo crees no tienes nada que temer y estarás en paz aunque tiemblen los montes.


Ora, medita, relájate, haz rituales de fe y únete a los que creen. Así vencerás el miedo, las dudas y las preocupaciones. ¡Tú puedes!

CÓMO ALCANZAN LA FELICIDAD LOS ADULTOS-

Un grupo de especialistas llevó a cabo una encuesta que perseguía conocer la relación existente entre la satisfacción a corto plazo (felicidad) y los beneficios a largo plazo (sentido de las acciones) que percibían los adultos tanto en el trabajo como en el hogar.

Para ello, se recopilaron las respuestas de 3.000 encuestados, entre ellos gerentes, empresarios y profesionales. Una vez analizados los resultados, los cuales sorprendieron incluso a los conductores del estudio, se descubrió que existe una fuerte correlación entre la felicidad que perciben las personas y el sentido que les dan a sus acciones tanto en el lugar de trabajo como en el hogar.

En pocas palabras, este estudio arrojó como conclusiones que aquellas personas que experimentan felicidad y un sentido en su vida laboral, también lo perciben en su vida familiar. Lo mismo ocurre con los trabajadores que son infelices en sus trabajos, éstos suelen llevar también una vida desdichada en sus hogares.

Por ende, esto deja en evidencia que la percepción de felicidad y sentido de la vida de las personas tiene más que ver con quiénes somos, que con dónde nos encontramos. Es decir que, más que tildar a los jefes o familiares como responsables de una experiencia laboral o familiar negativa, debemos hacer una introspección.

Por otra parte, este estudio reveló que los profesionales no sienten una mayor satisfacción laboral al dedicar más horas al trabajo o al tener jornadas de esparcimiento, sino que aquéllos que están más satisfechos consigo mismos fuera del ambiente laboral son los que realizan actividades que les dan más felicidad y sentido a sus vidas. En pocas palabras, este otro resultado demuestra que la satisfacción laboral aumenta, sólo si la percepción de la felicidad y el sentido de la vida en los empleados crecen.

Para aumentar el grado de satisfacción en los adultos, la investigación aporta los siguientes consejos:

1. Ver menos TV
2. Reducir las horas dedicadas a navegar por la Web
3. Realizar menos tareas
4. Hacer ejercicio y pasar tiempo con personas gratas
5. Buscar nuevo retos

NOTA: LA SATISFACCIÓN A CORTO PLAZO NO NECESARIAMENTE ES FELICIDAD

ESTE ARTICULO SE OLVIDA QUE EXISTE UNA DIMENSIÓN ESPIRITUAL  QUE ES UN ELEMENTO ESCENCIAL PARA HABLAR DE FELICIDAD

28 de agosto de 2017

PREPÁRESE DESDE YA.

PORQUE EL PRÓXIMO AÑO SERÁ EL  AÑO  DEL CONSUMISMO

¡ALÉGRESE!


SEGÚN LOS MÁS RECONOCIDOS EXPERTOS EN ECONOMÍA, MARKETING Y TENDENCIAS DEL CONSUMIDOR, EL PRÓXIMO AÑO SERÁ EL AÑO DEL...

C O N S U M I S M O



TENDRÁ  QUE  QUEDARSE:

CONSU-MISMO COCHE

CONSU-MISMO SUELDO

CONSU-MISMO TECHO

CONSU-MISMO VESTUARIO

CONSU-MISMO PAR DE ZAPATOS

Y SOLO SI DIOS QUIERE...

CONSU-MISMO TRABAJO...


NO NOS PODEMOS QUEJAR VERDAD !!!
 
ARRIBA EL CONSU-MISMO

¡PORQUE  NO  HAY  OTRA!


JA JA JA JA JA JA

MOISÉS BENDICE A LAS DOCE TRIBUS DE ISRAEL.

Biblia cristiana > Antiguo Testamento > Pentateuco > Deuteronomio > Moisés bendice a las doce tribus de Israel (5:33:1 - 5:33:29)

Esta es la bendición con la cual Moisés, hombre de Dios, bendijo a los hijos de Israel, antes de morir.

El dijo: “Jehovah vino de Sinaí y de Seír les resplandeció. Apareció desde los montes de Parán y vino con miríadas de santos, y a su diestra fuego refulgente.

Ciertamente él ama a los pueblos; Todos sus santos están en sus manos. Ellos se postran a tus pies y reciben tus palabras.

“Moisés nos prescribió la ley, la heredad de la congregación de Jacob.

El ha sido rey en Jesurún, cuando se congregaban los jefes del pueblo, la comunidad de las tribus de Israel.

“¡Viva Rubén, y no muera! Y sean numerosos sus hombres.”

Esto dijo acerca de Judá: “Escucha, oh Jehovah, la voz de Judá; tráelo a su pueblo. Sus manos le basten, y séle ayuda contra sus enemigos.

Dijo acerca de Leví: “Dale a Leví tu Tumim y tu Urim a tu hombre piadoso al cual probaste en Masá, y con quien contendiste en las aguas de Meriba.


2Enviado por TuBiblia
El que dijo de su padre y de su madre: No los conozco. No reconoció a sus hermanos, ni conoció a sus propios hijos. Pues ellos guardaron tu palabra y observaron tu pacto.

Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel. Pondrán delante de ti el incienso y sobre tu altar la ofrenda del todo quemada.

¡Bendice, oh Jehovah, lo que ellos hagan! ¡Recibe con agrado la obra de sus manos! Hiere las espaldas de sus enemigos y de los que le aborrecen, de modo que no se levanten.”

Dijo acerca de Benjamín: “El amado de Jehovah habitará confiado cerca de él. El lo protegerá todo el día, y entre sus hombros morará.”

Dijo acerca de José: “Bendita de Jehovah sea su tierra con lo mejor del cielo, con el rocío y con el océano que se extiende abajo,

con lo mejor que produce el sol, y con lo mejor que da la luna,

con lo principal de las montañas antiguas, con lo mejor de las colinas eternas, con lo mejor de la tierra y de su plenitud, y el favor de aquel que moraba en la zarza.

Que esto venga sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla del príncipe de sus hermanos.

El tiene el esplendor del primogénito del toro; sus cuernos son como los del toro salvaje. Con ellos embestirá a los pueblos hasta los confines de la tierra. ¡Estas son las miríadas de Efraín! ¡Estos son los millares de Manasés!”

Dijo acerca de Zabulón: “¡Alégrate, oh Zabulón, en tus salidas; y tú, oh Isacar, en tus tiendas!

Convocarán a los pueblos al monte, y allí ofrecerán sacrificios de justicia. Porque absorberán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena.”

Dijo acerca de Gad: “¡Bendito el que hizo ensanchar a Gad! Como león habita, y arrebata el brazo y aun la coronilla.

Escogió lo mejor de la tierra para sí, pues allí estaba la parte del legislador. Cuando se congregaron los jefes del pueblo, realizó la justicia de Jehovah, sus juicios acerca de Israel.”

Dijo acerca de Dan: “Dan es un cachorro de león que salta desde Basán.”

Dijo acerca de Neftalí: “Neftalí, satisfecho con favores y lleno de las bendiciones de Jehovah, posee la región del mar y del sur.”

Dijo acerca de Aser: “¡Bendito más que los hijos sea Aser! Sea querido por sus hermanos y moje su pie en aceite.

De hierro y bronce sean tus cerrojos, y tu fuerza sea como tus días.”

“¡No hay como el Dios de Jesurún! El cabalga sobre los cielos en tu ayuda, y sobre las nubes en su majestad.

El eterno Dios es tu refugio, y abajo están los brazos eternos. El echará de delante de ti al enemigo, diciendo: ¡Destruye!

Israel habitará confiado; el manantial de Jacob estará solitario en tierra de grano y de vino nuevo. También sus cielos gotearán rocío.


¡Bienaventurado eres tú, oh Israel! ¿Quién como tú, oh pueblo salvo por Jehovah, escudo de tu socorro y espada de tu excelencia? Tus enemigos tratarán de engañarte, pero tú pisotearás sus lugares altos.”

Seguir en Facebook

EnPazyArmonia